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El uso de carbohidratos durante el entrenamiento puede prevenir resfriados

01 de diciembre de 2020

El uso de carbohidratos durante el entrenamiento puede prevenir resfriados

Hasta hace poco, muchos científicos creían que el ejercicio reducía la capacidad del cuerpo para combatir infecciones. Estudios anteriores habían d

Hasta hace poco, muchos científicos creían que el ejercicio reducía la capacidad del cuerpo para combatir infecciones. Estudios anteriores habían descubierto, por ejemplo, que, después de ejercicios especialmente intensos, las personas tenían menos células blancas —las cuales combaten infecciones— en sus flujos sanguíneos, en comparación con antes de ejercitarse, lo que sugería un debilitamiento de la respuesta inmune.

Pero una nueva revisión de estudios indica que la interacción entre el ejercicio y la inmunidad es mucho más intrincada de lo que antes se sospechaba. Algunos tipos de ejercicios pueden dificultar la respuesta inmunológica, según la revisión, mientras que otros la refuerzan. De forma alentadora, también parece que algunas precauciones simples, incluyendo el consumo de carbohidratos durante los ejercicios extenuantes, pueden ayudar a mantener nuestro sistema inmunológico fuerte.

Para saber más sobre lo más actual en la ciencia sobre ejercicio e inmunidad, se realizó una entrevista con dos de los autores de la nueva revisión publicada en Journal of Applied Physiology. Jonathan M. Peake es profesor de ciencia deportiva en la Universidad de Tecnología de Queensland, en Australia, mientras que su coautor Oliver Neubauer es investigador principal en la misma universidad.

P. En primer lugar, ¿por qué el ejercicio afecta el sistema inmunológico?

Jonathan Peake: El ejercicio es una forma de estrés. El sistema inmunológico responde al estrés.

P. ¿Qué sucede realmente con el sistema inmunológico durante un entrenamiento?

Dr. Peake: El número de glóbulos blancos aumenta durante el ejercicio, tanto como durante una infección. La temperatura corporal sube y las células inmunes se mueven de los ganglios linfáticos, del bazo, de las paredes de los vasos sanguíneos y de la médula ósea a la corriente sanguínea. El estímulo aquí no es obviamente infeccioso, pero ocurre debido a un aumento de los hormonas del estrés, como cortisol, epinefrina, norepinefrina y hormona del crecimiento, los cuales pueden aumentar durante el ejercicio.

Dr. Peake: El número de glóbulos blancos en la corriente sanguínea, especialmente un tipo de célula que es particularmente buena para combatir infecciones conocidas como células exterminadoras naturales (células NK, del inglés natural killer cell), cae rápidamente. Las personas a menudo tienen menos células NK en su sangre después del ejercicio que antes de comenzar a ejercitarse. Durante muchos años, se pensó que el ejercicio estaba destruyendo esas células y causando inmunodepresión.

Dr. Peake: Ahora creemos que las células no son destruidas. En su lugar, es más probable que ellas salgan de la corriente sanguínea y se dirijan a otras regiones del cuerpo, como los pulmones, intestinos, piel y membranas mucosas del sistema respiratorio. Esto ocurre en parte porque podemos respirar o ingerir microorganismos que acaban en esos tejidos, exigiendo una respuesta inmune, pero también porque el estrés del ejercicio causa alteraciones fisiológicas y bioquímicas dentro de esos tejidos. Como resultado, se emiten señales desde los tejidos a las células del sistema inmunológico en la sangre 'diciéndoles' que existe una amenaza potencial para el cuerpo allí, haciendo que las células inmunes se muevan hacia allí.

P. Entonces, aunque tengamos más células de combate de infección en la corriente sanguínea durante un entrenamiento, ¿muchas de ellas acaban siendo desviadas después a otras partes del cuerpo? ¿Esto puede dejarnos particularmente vulnerables a infecciones después de un entrenamiento intenso?

P. ¿Y si el ejercicio es relativamente moderado, como una caminata rápida o una carrera suave, en lugar de un entrenamiento más intenso?

Dr. Peake: Evidencia epidemiológica sugiere que el ejercicio moderado regular protege contra las enfermedades respiratorias superiores, mientras que el ejercicio intenso regular aumenta el riesgo de esas enfermedades.

Este contenido forma parte del compromiso de Clínica Revitalize de traducir la ciencia en práctica clínica accesible, sin perder rigor ni profundidad.