¿Qué es TRATAMIENTO TEMPRANO para COVID? ¿Existe evidencia científica?
16 de abril de 2023

Actualmente, se ha generado mucha polémica en torno al llamado tratamiento temprano del COVID. La connotación política y la disputa de poder han llevado a v
El tratamiento temprano, como su nombre indica, significa un seguimiento médico intenso, regular y lo más rápido posible, idealmente en la FASE 1 de la enfermedad (primeros 5 días).
El COVID es una grave patología inflamatoria que genera diversas alteraciones metabólicas que pueden necesitar ajustes rápidos e inclusión de nuevos fármacos en un período muy corto.
La connotación política y la disputa de poder han llevado a los medios de comunicación a adoptar posicionamientos parciales, donde solo se escucha una parte del todo. Diversas sociedades médicas también se pronuncian en contra de un tratamiento que aborda los cuidados del paciente desde el inicio de la enfermedad con las mejores evidencias científicas del momento. La alegación es que al tratamiento temprano le falta evidencia científica, a continuación, expondremos nuestro punto de vista al respecto.
El tratamiento temprano se basa en el empleo de un protocolo que utiliza un cóctel de fármacos cuyo uso se propuso debido a estudios in vitro que evolucionaron a informes de casos, opiniones de “expertos”, estudios observacionales, estudios de caso-control y así sucesivamente.
Es lógico y racional esperar que el seguimiento clínico de las fases de la enfermedad y la intervención en la fisiopatología con las armas de que disponemos en este momento, sea más eficiente que el uso exclusivo de sintomáticos y la falta de seguimiento clínico del paciente.
La evidencia científica más poderosa es la llamada evidencia IA, que se refiere a la mejor escala y está compuesta por revisiones sistemáticas, una compilación de varios estudios aleatorizados, controlados y doble ciegos. Sin embargo, solo el 10% de las conductas médicas, en general, poseen este nivel de evidencia.
Los principios de atención ambulatoria de TRATAMIENTO TEMPRANO del COVID-19 incluyen:
Un antiparasitario aprobado por la FDA, previamente demostrado tener actividad antiviral de amplio espectro in vitro, es un inhibidor del virus causante (SARS-CoV-2), con una única adición a las células Vero-hSLAM 2 horas después de la infección con SARS-CoV-2 capaz de efectuar una reducción de ~5,000 veces en el ARN viral a las 48 h.
La ivermectina es un agente antiparasitario de amplio espectro aprobado por la FDA que, en los últimos años, junto con otros grupos, hemos demostrado que tiene actividad antiviral contra una amplia gama de virus in vitro. Originalmente identificada como un inhibidor de la interacción entre la proteína integrasa (IN) del virus de la inmunodeficiencia humana-1 (VIH-1) humana y el heterodímero α/β1 de la importina (IMP) responsable de la importación nuclear de IN, la ivermectina ya confirmó la inhibición de la importación nuclear enzimática y la replicación del VIH-1. Se han reportado otras acciones de la ivermectina, pero la ivermectina ha demostrado inhibir la importación nuclear de proteínas del huésped y virales, incluyendo la proteína no estructural del antígeno tumoral del virus simio SV40 (T-ag) y del virus del dengue (DENV) 5. Es importante destacar que se ha demostrado que limita la infección por virus de ARN como DENV 1-4, el virus del Nilo Occidental, el virus de la encefalitis equina venezolana (VEEV) y la gripe, con esta actividad de amplio espectro que se cree que se debe a la dependencia de muchos virus de ARN diferentes en IMPα/β1 durante la infección. La ivermectina también ha demostrado ser eficaz contra el pseudovirus del ADN (PRV) in vitro e in vivo, con el tratamiento con ivermectina demostrando aumentar la supervivencia en ratones.
Por lo tanto, la ivermectina merece una investigación más profunda sobre posibles beneficios en humanos, pero debido al caótico escenario de la pandemia, puede ser una de las herramientas a utilizar con un seguimiento médico adecuado.
La vitamina D parece interactuar con el sistema inmunológico a través de su acción sobre la regulación y diferenciación de células como linfocitos, macrófagos y células natural killer (NK), además de interferir en la producción de citocinas in vivo e in vitro. Entre los efectos inmunomoduladores demostrados se destacan: disminución de la producción de interleucina-2 (IL-2), del interferón gamma (INFγ) y del factor de necrosis tumoral (TNF); inhibición de la expresión de IL-6 e inhibición de la secreción y producción de autoanticuerpos por los linfocitos B.
La vitamina D puede ser solo un marcador de gravedad en pacientes gravemente enfermos. Sin embargo, la literatura reporta varios mecanismos fisiológicos dependientes de la vitamina D, sugiriendo que la deficiencia de 25(OH)D puede estar implicada en la patogénesis de la disfunción y mortalidad de órganos en pacientes críticos, quizás mediada por sus efectos en la inmunidad y el sistema cardiovascular.
Este contenido forma parte del compromiso de Clínica Revitalize de traducir la ciencia en práctica clínica accesible, sin perder rigor ni profundidad.
