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Miostatina y Musculación

27 de febrero de 2020

Miostatina y Musculación

La proteína miostatina bloquea la ganancia de masa muscular a través de la activina IIB. Diversos estudios intentan actuar sobre esta proteína para optimizar el

La miostatina, también conocida como GDF-8, es una proteína presente en el músculo esquelético durante el período embrionario y en la fase adulta. Consiste en regular el crecimiento muscular esquelético mediante una interacción con el receptor Activina IIB a través de la unión de la miostatina con un polipéptido.

La función principal de la miostatina es restringir el crecimiento del músculo, manteniendo quiescentes las células satélite. Cuando el músculo sufre alguna lesión, las células satélite migran para reemplazar las células lesionadas. Sin la miostatina, el freno que actúa sobre las células satélite podría eliminarse y las células musculares proliferarían.

“En las últimas décadas se verificó que algunas razas de ganado tenían una mutación en el gen de la miostatina, de modo que se formaba una proteína no funcional, lo que demostró que la miostatina inhibía el crecimiento de la musculatura esquelética, y la principal característica de estos animales poseedores de esta mutación era el crecimiento exacerbado de los músculos, fenómeno llamado “doble musculatura”. Hace poco tiempo se encontró el caso de un niño alemán extremadamente musculoso que poseía una dosis doble de una mutación que inactiva la miostatina, este niño presentaba un fenotipo similar al de la “doble musculatura”.

Se constató mediante manipulación genética realizada con ratones transgénicos que, cuando ocurre una deficiencia de miostatina, se produce un aumento drástico y generalizado de la masa muscular esquelética, principalmente debido a un mayor número de fibras musculares libres de grasas, llegando a tener un aumento en volumen de aproximadamente 2 a 3 veces más que los ratones salvajes.

Resultados recientes muestran que en nuestro organismo también está presente el inhibidor de la miostatina, conocido como folistatina. Aunque la folistatina parece ser un potente inhibidor de su actividad, también funciona como inhibidor de la actinina. Las actininas están involucradas en múltiples funciones en diversos órganos; por su bloqueo, la folistatina afectaría múltiples tejidos, como los lisos y el cardíaco, y no solo el músculo esquelético.

En cuanto al uso de la miostatina en los deportes, la difusión de esta proteína generó diversas reacciones en diferentes segmentos del área de la salud. Los atletas aficionados y profesionales notaron la posibilidad de usar sus bloqueadores para extrapolar el rendimiento en los ejercicios y la responsabilidad del entrenamiento, alcanzando el máximo de la capacidad humana.

El efecto del entrenamiento de fuerza sobre la expresión de la miostatina fue probado mediante biopsia muscular del músculo vasto lateral, las cuales fueron tomadas en reposo una hora antes, una hora después y 48 horas después de cinco sesiones de 10 repeticiones en la prensa de piernas, tanto antes como después de 21 semanas de entrenamiento de fuerza supervisado, en dos situaciones: individuos no entrenados (pre-entrenamiento) e individuos entrenados (post-entrenamiento).

Al inicio de los entrenamientos (individuos no entrenados), las 3 biopsias examinadas no presentaron ningún cambio en el contenido de ARNm de la miostatina; sin embargo, posteriormente, 21 semanas después del entrenamiento (individuos entrenados), se observó una disminución en el contenido de ARNm de miostatina después de una hora, y esta disminución fue aún mayor después de 48 horas de finalizada la sesión de entrenamiento, señalando que el entrenamiento tuvo efecto e indicando que cuanto menor sea la expresión de la miostatina, mayor será el crecimiento muscular.

Con el avance de los conocimientos terapéuticos, la miostatina parece ser un representante potencial de la terapia génica, auxiliando en el tratamiento efectivo para diversas condiciones patológicas, como el VIH, sarcopenia, cáncer (caquexia), distrofia muscular, entre otros.”

Matsakas, A. and P. Diel (2005). "The growth factor myostatin, a key regulator in skeletal muscle growth and homeostasis." Int J Sports Med 26(2): 83-9.

Reardon, K. A., J. Davis, et al. (2001). "Myostatin, insulin-like growth factor-1, and leukemia inhibitory factor mRNAs are upregulated in chronic human disuse muscle atrophy." Muscle Nerve 24(7): 893-9.

Hulmi, J. J., J. P. Ahtiainen, et al. (2007). "Postexercise myostatin and activin IIb mRNA levels: effects of strength training." Med Sci Sports Exerc 39(2): 289-97.

Este contenido forma parte del compromiso de Clínica Revitalize de traducir la ciencia en práctica clínica accesible, sin perder rigor ni profundidad.