Minerales importantes como antioxidantes
20 de julio de 2021

El estrés oxidativo se caracteriza por un desequilibrio, en el organismo, entre los agentes oxidantes (radicales libres - RL) y la capacidad antioxidante corp
El estrés oxidativo se caracteriza por el desequilibrio, en el organismo, entre los agentes oxidantes – especies reactivas de oxígeno (ERO) y especies reactivas de nitrógeno (ERN) – y la capacidad antioxidante corporal. Este desequilibrio puede ser causado por desgastes físicos, como la práctica de deportes intensa y constante, insomnio, estrés, mala alimentación, entre otras causas. El estrés oxidativo es capaz de promover lesiones en diversos constituyentes de las células y, cuando esto ocurre de manera crónica, se desarrollan enfermedades no transmisibles, como aterosclerosis, diabetes, trastornos degenerativos, obesidad y cáncer. Para neutralizar los efectos de las ERO y las ERN, es necesario que el sistema de defensa antioxidante del organismo esté equilibrado. Los minerales antioxidantes tienen una función importante en este proceso.
Los minerales considerados antioxidantes son aquellos que participan, de alguna forma, en los procesos para atenuar los efectos del estrés oxidativo. Dicha atenuación puede lograrse por medio de diferentes mecanismos de acción:
• impidiendo la formación de radicales libres o especies no radicales (sistemas de prevención);
• neutralizando los radicales libres, impidiendo así la acción de estos sistemas de barrido; o
• favoreciendo la reparación y reconstitución de las estructuras biológicas lesionadas (sistemas de reparación).
Entre los principales minerales con acción antioxidante en el organismo, se destacan: zinc, selenio, cobre y magnesio; sin embargo, todos los que se mencionan a continuación presentan diversas funciones fisiológicas importantes.
Las necesidades diarias de Calcio son de 800 a 1000 mg. Las principales fuentes son: lácteos, verduras (ej: brócoli, espinacas, coliflor y repollo), guisantes, frijoles, almendras, nueces, avellanas y soja. La disminución de este mineral puede estar asociada a una baja ingesta alimentaria, trastornos gastrointestinales (hipoclorhidria, déficit de vitamina D, alta ingesta de grasa y proteína, falta de ejercicio físico y dieta rica en alimentos con fosfato (bebidas tipo “cola”) – así como a problemas óseos (osteopenia, osteoporosis). Frecuentemente, la elevación de calcio puede indicar un desequilibrio calcio-fósforo en la osteoporosis, enfermedad periodontal, litiasis renal e intoxicación por metales pesados como plomo y aluminio. La hipervitaminosis D (rara actualmente), el exceso de ingesta de proteína, sal o azúcar también conllevan un balance de calcio negativo. Es de gran importancia mantener en la dieta alimentaria una relación calcio/magnesio de 2/1 a 1/1 como máximo; una relación alta puede facilitar un proceso de calcificación, lo que no ocurre con la ingesta alta de magnesio concomitante. También la baja relación calcio/magnesio puede estar asociada a la responsable del SPM (Tensión premenstrual).
Referencias bibliográficas: 1) BASSO, L et AL. – “ Effect of Magnesium Supplementation on the fractional Intestinal Absorption of 45 CA in Women with a Low Erythrocyte Concentration” – Metabolism, 49, 1092-6,2000. 2) MIEKELEY, N, et al. – “ Elemental Anomalies in Hair as indicators of Endocrinologic Pathologies and Deficiencies in Calcium and Bone Metabolism”, - Journal of Trace Elem. Med. Biol., 15, 46-55,2001. 3) SHAMBERGUER, R.J. – “Calcium, Magnesium and other Elements in the Red Blood Cells and Hair os Normals and Patients with Premenstrual Sindrome” – Trace Elem. Res.94, 123-9,2003.
Las necesidades diarias de Cobre son de 2 a 3 mg. Las principales fuentes son: mariscos, cereales integrales, trigo, moluscos, vísceras, frijoles, frutos secos, almendras, avellanas y nueces de Brasil. La disminución de cobre puede estar asociada a la ingesta elevada de zinc, molibdeno o manganeso. El aumento puede ocurrir en la enfermedad de Wilson y en condiciones ligadas al aumento de radicales libres (estrés oxidativo), tales como diabetes mellitus e infección crónica. También puede provenir de agua contaminada, de sartenes, fungicidas y del uso del DIU (dispositivo intrauterino, este caso es muy raro). El aumento puede originarse, además, de contaminación externa del cabello, principalmente en personas que se bañan en piscina con frecuencia. En este caso, para confirmar si se trata de un aumento solo en el cabello, y que no refleja una condición interna, debe realizarse la dosificación de cobre en suero y/o en orina de 24 horas. Referencias bibliográficas: 1) SALONEN, et AL. – “Interactions of Serum Copper, Selenium and LDL Cholesterol in Atherogenesis” – Brittish Medical Journal, 302, 756 -60, 1991. 2) WILSON, L. – “Nutritional Balancing and Hair Analysis” – PRESCOTT, AZ -USA, 2004, p. 185-9. 3) SHAMBERGER, R.J. – “ “Validity of Hair Mineral Testing” – Biol. Trace Elem. Res.87, 1 -28,2002. 4) MATSUO, M. ET AL. – “ Screening for Menkes Disease using the Urine HVA/VMA Ratio” – j.Inherit. Metb. DIS, 28”. 89-93,2005. 5) Schlief ET AL. – “NMDA Receptor Activation Mediates Copper Intake: Effect of Indexes of Copper Status, Antioxidant Status and Immune Function in Young Men” – AM. J. Nutr.79, 1037-44,2004.
Las necesidades diarias de Cromo son de 50 a 200 mcg. Las principales fuentes son: levadura de cerveza, hígado, cereales integrales, cebada, huevo de corral y plantas hipoglucemiantes (pata de vaca, carqueja, piedra hume kaa y bajiru). La disminución del cromo puede ocurrir en pacientes con disminuida actividad insulínica, tolerancia glucídica alterada, aterosclerosis y diabetes mellitus. La reposición de este elemento mediante cromo-GTF suele conducir a la mejora de la secreción insulínica y aumenta la formación de serotonina cerebral. El aumento puede ser causado por la ingesta excesiva de cromo hexavalente y puede llevar a fenómenos alérgicos y síntomas de intoxicación. Ocurre en personas que trabajan directamente con sales de cromo (curtido de cuero, material de litografía y fábrica de pigmentos como cromo), por lo que es muy rara. Referencias bibliográficas: 1) POVOA, Helion, ET AL. – “ Oligoelements in Patients with Depression” – Free Rad. Biol. Med.25. Suppl. 1, 275, 1998. 2) ANDERSON, R., ET AL. – “ Urinary Chromium Excretion and Insulinogenic Properties of Carbohydrates” – Amer. J.Clin. Nutr.1, 1864-8, 1990. 3) NADAL, M. et al. – “ Monitoring Metals in the Population living in the Vicinity of a Hazardous Waste Incinarator: Levels in Hair of School Children” – apud WILSON, L. “ Nutritional Balancing and Hair Analysis” – PRESCOTT, AZ – USA, 2004, pg.185-9.
Las necesidades diarias de hierro son de aproximadamente 10 mg. Las principales fuentes son: algas, carnes, mariscos, germen de trigo, lentejas, frijoles y verduras (espinacas). El hierro puede estar disminuido en el cabello y, si esto ocurre, deberá confirmarse esta baja mediante un examen de sangre.
El aumento puede ocurrir en la hemocromatosis, siderosis y, posiblemente, en trastornos circulatorios, llevando a un estrés oxidativo (‘exceso de radicales libres). Esta condición deberá ser confirmada por la determinación sérica de ferritina. El aumento de este mineral en el cabello puede ser causado por contaminación del agua de la ducha o del baño común. Referencias bibliográficas: 1) BISSÉ, E. – “ Hair Iron Content:; Possible Marker to Complete Monitoring Therapy of Iron Deficiency in Patients with Chronic Inflammatory Bowel Disease” – Clinical. Chemistry, 42,270-4,1996. 2) BLAUROCK – BUSCH, E, Griffin, V. – “ Mineral and Trace Element Analysis” – Published by TMI INC, Boulder, CO, USA, 1996, p.77-85. 3) WILSON, L – “ Nutritional Balancing and Hair Analysis” – PRESCOTT, AZ – USA, 2004, p.331.
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