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Estrés y Alteraciones Inmunológicas

10 de agosto de 2023

Estrés y Alteraciones Inmunológicas

¿Cómo el estrés puede comprometer el Sistema Inmunológico? Diversas alteraciones hormonales influyen en las respuestas celulares y humorales (anticuerpos)

Es en el Sistema Límbico donde se inicia la función psíquica de evaluación de la situación vivida, de los hechos y eventos de la vida. Esta evaluación depende siempre de varios elementos, tales como la personalidad previa, la experiencia vivida, las circunstancias actuales y las normas culturales.

También ocurren a partir del Sistema Límbico las diversas interacciones entre los sistemas nervioso, endocrino e inmunológico, promoviendo las interacciones de las percepciones corticocerebrales con el hipotálamo.

El Estrés, como dijimos, ya sea de naturaleza física, psicológica o social, es un término que comprende un conjunto de reacciones fisiológicas, las cuales, cuando son exageradas en intensidad y duración, acaban por causar desequilibrio en el organismo, frecuentemente con efectos dañinos.

Las primeras constataciones del Estrés emocional fueron reportadas en 1943, al comprobarse un aumento de la excreción urinaria de las hormonas de la Glándula Suprarrenal en pilotos e instructores aeronáuticos en vuelos simulados y, algunos años antes, estas alteraciones ya habían sido sospechadas en competidores de natación momentos antes de las pruebas.

El concepto original de Estrés fue presentado antes (1936) por el investigador canadiense de origen francés Hans Selye a partir de experimentos, donde animales eran sometidos a diversas situaciones agresivas (estímulos estresores), y cuyos organismos respondían siempre de forma regular y específica.

Selye describió toda la ocurrencia del Estrés bajo el nombre de Síndrome General de Adaptación, la cual comprendía tres fases sucesivas: alarma, resistencia y agotamiento. Después de la fase de agotamiento, observaba el surgimiento de algunas enfermedades, tales como la úlcera péptica, la hipertensión arterial, artritis y lesiones miocárdicas.

Existe una sensibilidad (afectiva) personal y particular en cada uno de nosotros, constituyendo un conjunto de mecanismos de los que el organismo se vale cuando reacciona a los agentes particularmente considerados como estresores, caracterizando la forma en que cada persona evalúa y maneja estas situaciones. Esta sensibilidad personal a la realidad explica por qué evaluamos de esta o de aquella forma las situaciones consideradas desafiantes, enfrentándolas o no, y reaccionando a ellas de maneras particulares y personales, “permitiendo” así que ejerzan mayor o menor repercusión sobre el organismo.

Entre 1970 y 1990 fueron muy expresivos los experimentos de laboratorio que intentaban comprobar la relación entre Sistema Nervioso Central (SNC) y Sistema Inmunológico. En esas dos décadas, se llegó a constatar el despoblamiento celular del timo en ratones, a través de la inducción de lesiones en el hipotálamo. También se demostró que lesiones destructivas en el Hipotálamo dorsal llevaban a la supresión de la respuesta de anticuerpos. Todo esto sugería que el hipotálamo sería una especie de base de integración entre los sistemas nervioso e inmunológico en la respuesta al Estrés (Moreira, Melo Filho, 1992, Khansari, 1990).

A partir de 1990 se constata también que las alteraciones ocurridas en la hipófisis (pituitaria) también podrían determinar modificaciones inmunológicas, visto que la extirpación de esta glándula o incluso su bloqueo farmacológico impedía la respuesta inmunológica en el animal de laboratorio (Khansari, 1990).

Una alteración precoz que se observa durante el Estrés es el aumento en los niveles de las hormonas corticosteroides (cortisona) secretadas por las Glándulas Suprarrenales. Parece que estos niveles se encuentran en proporción inversa a la eficacia de los mecanismos de adaptación, es decir, en los casos con capacidad adaptativa adecuada los niveles de cortisona no son muy elevados pero, en el caso de personas deprimidas, por lo tanto, con severas dificultades adaptativas, esos niveles son mayores.

La Glándula Suprarrenal parece tener un desempeño más o menos selectivo en el Estrés. En estados de agresión, mientras la corteza secreta cortisona, la médula de la glándula también participa, liberando noradrenalina (norepinefrina). En las situaciones estresoras de tensión y ansiedad la liberación medular privilegia la adrenalina (epinefrina).

Mello Filho revisó ese experimento de 1976, en monos sometidos a Estrés que presentaban un aumento de los niveles de 17 hidroxicorticoides, catecolaminas (adrenalina y noradrenalina), Hormona Estimuladora de la Tiroides (TSH) y Hormona del Crecimiento (GH), mientras se observaba un decrecimiento de las hormonas sexuales, invirtiéndose esa situación a medida que el animal se recuperaba.

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